ESCRITURA
Lectura
y escritura son dos procesos que van de la mano y que se complementan el uno al
otro. Se escribe para ser leído y se lee lo que está escrito. Es por ello que,
si la entrada anterior la dedicábamos a la lectura, en esa entrega hablaremos
de la escritura.
En
concreto, dedicaremos esta entrada al entrenamiento de la escritura por
modelado con el objetivo de mejorar la competencia caligráfica. Para ello,
debemos diferenciar entre grafomotricidad y caligrafía. En primer lugar, la
grafomotricidad (“grafo” de escritura y “motriz” de movimiento) hace referencia
al movimiento que debe hacer la mano para cumplir una determinada actividad.
Ésta implica además la direccionalidad, el tono muscular, coordinación motora y
ubicación espacial. Por otro lado, la caligrafía hace referencia al conjunto de
rasgos característicos de la escritura de una persona, siendo la caligrafía el
resultado global que pretende comunicar. El tener mejor o peor letra puede
hacer al alumno sentirse de una forma u otra, pero se debe entrenar la
caligrafía para que los niños aumenten y trabajen la seguridad en ellos mismo y
su confianza.
En
este caso, tenemos un alumno en nuestra clase que presenta un leve retraso en
la escritura y que no tiene muy buena letra. Para este tipo de casos y para
todos los alumnos en general es bueno practicar el entrenamiento por modelado
para mejorar la competencia caligráfica. Podemos usarlo como “base”, ya que es
algo simple, para después irlo complejizando e ir eliminando el modelo poco a
poco para fomentar así la autonomía del niño progresivamente.
Lo
primero que haremos es enseñar a la clase un jeroglífico para explicarles a
continuación que es un tipo de escritura que se utilizaba hace mucho tiempo.
Dirán que es diferente a nuestra escritura, pero nosotros les diremos que
tenían una cosa en común muy importante, que era que estaba hecha con muy buena
letra para que los demás pudiesen entenderlo, ya que si no era muy complicado y
que nosotros tenemos que hacer lo mismo. Aprovecharemos para recalcar la
importancia de una buena postura a la hora de escribir, la presión, la velocidad
y el ritmo, destacando siempre que no es más importante acabar antes de
escribir sino hacerlo de forma calmada y segura. Esto lo realizaremos de forma general ya que,
aunque queramos centrarnos específicamente en el alumno que tiene un retraso, es
algo que es importante para todos los alumnos y además esto hará que el alumno
en cuestión no sienta como que es el único que tiene mala letra. Como actividad
complementaria de clase podríamos proponer un libro de recetas viajero, de modo
que cada alumno tuviera que escoger una receta, realizarla y copiar el proceso
de elaboración o los ingredientes que se necesitan. Se realizaría de uno en
uno, de semana en semana a lo largo de todo el curso, de forma que al acabar el
primer alumno se lo pase al siguiente de la lista y así sucesivamente.
Con
el alumno en cuestión, lo que haremos será proponerle diferentes opciones según
sus intereses: escribir un libro, una noticia, escribir cartas, recetas o
cualquier otra cosa similar. Pongamos por ejemplo que nuestro alumno nos dice
que quiere escribir un cuento. Le preguntaremos acerca de qué quiere escribir,
sobre qué quiere que trate el libro o cómo y cuáles quiere que sean los
personajes principales. Empezaríamos un viernes, hablando con el alumno y la
profesora recogería las ideas del alumno y el lunes le proporcionaría el modelo
que el niño tendría que copiar. Se le dará de tiempo hasta el viernes, que será
el día en que se lo tenga que entregar a la profesora y decirle cómo quiere que
siga el cuento. Una vez más, la profesora recogería las ideas y el lunes le
daría al alumno el modelo. Según se escribe la historia, la profesora podría
tener una cajita sorpresa con diferentes cosas que puedan suceder en la
historia y si el niño se queda sin ideas o motivación, se podría sacar un
papelito que determinaría cómo seguir el cuento. Esta actividad la realizaría
en casa y no se le dedicaría más de minutos ya que de otra forma, resultaría
monótona y aburrida para el alumno.
Se
trataría de motivar al alumno en todo momento: él mismo se convierte en el
autor por lo que le damos todo el protagonismo, es algo a lo que va a dedicar
como máximo 15 minutos en casa y al mismo tiempo será consciente de cómo su
caligrafía va mejorando. Además, podríamos reforzarla positivamente (además de
durante todo el proceso) al final del mismo. Esto se puede hacer diseñando un
“carnet de autor” en el que por cada día que escriba un poco tenga que poner
una marca. Le diríamos que, si llega al final del mes con el carnet relleno,
leeremos su cuento en clase y realizaremos un kahoot con preguntas sobre el
cuento. De esta forma, el alumno estará motivado porque además de ser un cuento
hecho por él, lo escucharán sus compañeros y trabajaremos sobre él de una forma
divertida y amena.
Los
materiales que utilizaremos serán un cuadernillo de pauta (cuadriculado), un
lápiz (con corrector del color que el alumno elija al principio y que se irá
retirando progresivamente) y goma de borrar. Utilizaremos un cuadernillo de
pauta, ya que facilita la escritura y la copia al tener los márgenes y las
líneas para escribir más marcadas y la letra que deberán copiar estará escrito
según la fuente “Escolar” de Word (“este
tipo de letra”) ya que es la letra que les resulta más familiar y
es una letra sencilla. Una vez observemos
que el alumno mejora la caligrafía, podemos cambiar a escribir siguiendo la
pauta Montessori si lo consideramos apropiado. Esto será un refuerzo positivo
de cara al alumno, que sentirá que está mejorando.
1. 2.
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Semana: ______
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Mejora progresivamente en la caligrafía
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Coge bien el lápiz
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Tiene una buena postura al escribir
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Separa las palabras
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Sigue la pauta
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El tamaño de las letras es adecuado
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El alumno es limpio en su trabajo
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